carne de animales rumiantes
Carne de rumiantes
El aparato digestivo que tienen estos animales rumiantes, como las vacas, ovejas y cabras, es único y se compone de cuatro partes: el rumen, el retículo, el omaso y el abomaso.
Esta estructura especializada les permite descomponer y aprovechar eficientemente los nutrientes de los alimentos fibrosos y de baja calidad que consumen, así como eliminar antinutrientes y otras sustancias no deseadas.
Contiene una población diversa de microorganismos, como bacterias, protozoos y hongos, que descomponen los carbohidratos complejos.
La capacidad de los rumiantes para eliminar antinutrientes y otras sustancias no deseadas se debe a la fermentación microbiana en el rumen. Los microorganismos presentes en el rumen tienen la capacidad de descomponer y neutralizar compuestos antinutrientes, como taninos, fitatos y compuestos fenólicos, que se encuentran en los alimentos vegetales. Estos compuestos antinutrientes pueden interferir con la digestión y absorción de nutrientes en otros animales, pero los rumiantes pueden tolerarlos y aprovecharlos debido a la acción de los microorganismos en su sistema digestivo.
Además, los rumiantes también tienen la capacidad de eliminar sustancias no deseadas, como toxinas y compuestos indigestibles, a través de la regurgitación y la rumia. La rumia es un proceso en el que los rumiantes regurgitan y vuelven a masticar el alimento parcialmente digerido, lo que les permite una mayor exposición a los microorganismos del rumen y una mejor descomposición de los alimentos.
La digestión en el sistema ruminal de los rumiantes puede disminuir el contenido de ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) en la carne de estos animales.
Los rumiantes tienen la capacidad de convertir los ácidos grasos insaturados en ácidos grasos saturados de cadena más corta debido a la actividad microbiana en el rumen.
Durante la fermentación ruminal, los microorganismos pueden hidrogenar y saturar los enlaces dobles de los PUFA, convirtiéndolos en ácidos grasos saturados de cadena más corta.
Por lo tanto, esta es la carne más segura para consumir.
Y por supuesto, tiene un gran aporte nutricional, por mucho que la propaganda se dedique a inventar peligros de comer carne roja.
No obstante, fíjate bien en que el consumo de esta carne se refiere a la carne muscular, y que está en la segunda división: intenta conseguir que, como mínimo, un tercio de la carne que consumas sea de otras partes del animal (las vísceras que he comentado y partes gelatinosas, incluido caldo de huesos del que te hablaré en esta sección).
Cantidad recomendada: Entre 100 y ~500 gr al día, equilibrándola con vísceras, caldo de huesos y/o gelatina.


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